El viernes 23, la clase obrera norteamericana recuperó el método de la huelga general, una de sus herramientas más poderosas, que puede revertir la relación de fuerzas frente a la ofensiva fascista del gobierno federal de Donald Trump. Este hecho notable es el resultado de una radicalización ascendente de los trabajadores y jóvenes de las ciudades “gemelas” de Minneapolis y Saint Paul, frente a la virtual ocupación de la zona por la policía migratoria federal ICE, que ha sido bien descripta como la Gestapo de Donald Trump, reclutada entre los matones y milicias de la ultraderecha que protagonizaron el intento de golpe pro-Trump del 6 de enero de 2021, con enormes fondos federales (¡50 mil dólares de bono por contratación!) para servir como su fuerza personal de militarización y asedio de ciudades opositoras, bajo la excusa de la migración irregular.
Desde el masivo desembarco de 3.000 operativos de ICE en la zona, el choque con activistas que defienden a la comunidad de las redadas ha sido cotidiano. Las salvajadas de ICE, en particular el asesinato el 7 de enero de la activista Renee Good, la detención del niño de 5 años Liam Conejo Ramos junto a su padre el 20 de enero y la detención de 3 activistas, Nekima Levy Armstrong, Chauntyll Louisa Allen, and Monique Cullars-Doty, por ocupar una iglesia local cuyo pastor es también un director de ICE, han alimentado la necesidad de una respuesta de masas.
El llamado a la huelga para el 23 (o día de Verdad y Justicia, como fue promovido para evadir la legislación que prohíbe la realización de huelgas políticas o generales) fue tomado por la central sindical del Estado de Minnesota y promovido por muchos sindicatos, incluidos los de transporte y educación. A esto se sumó la adhesión de organizaciones comunitarias, incluida una red de iglesias de la comunidad negra, y la decisión de los dueños de por lo menos 7.000 negocios locales de sumarse a las medidas, cerrando voluntariamente sus establecimientos. La redada antimigrante, que ya lleva más de 3.000 detenidos en la zona, ha vaciado muchos lugares de trabajo, en particular por ejemplo en gastronomía, dificultando el funcionamiento de esos negocios.
La huelga fue de una inmensa combatividad, reuniendo más de 50 mil manifestantes en el centro de Minneapolis en temperaturas de treinta grados bajo cero, terminando en un acto en un estadio con oradores migrantes, de sindicatos e iglesias negras. Durante el día hubo más de 100 detenidos en un piquete de huelga que clausuró el funcionamiento del aeropuerto local. Los estudiantes son un componente importante del movimiento, que vienen realizando “walk-outs”, paros estudiantiles que levantan las clases para salir a movilizarse. Estas acciones vienen sosteniéndose estas semanas en Minneapolis y se han extendido con fuerza a nivel nacional.
Los reclamos escuchados incluyen que se retiren las ocupaciones de ICE, el desmantelamiento de ICE y el castigo a los asesinos de Renee Good.
La convocatoria de Minnesota fue respaldada por protestas a nivel nacional, aunque la central obrera AFL-CIO no convocó a acción nacional alguna ni a extender el paro. Hubo movilizaciones en 300 ciudades, algunas muy masivas como en Nueva York, y también paros estudiantiles y ocupaciones como en Pittsburgh del hipermercado Target, señalado por la colaboración de su patronal con ICE.
La derrota de ICE, una pulseada estratégica
ICE es la vanguardia de una ofensiva para militarizar a las ciudades norteamericanas e impedir una rebelión. Esta ofensiva ha incluido el despliegue de la Guardia Nacional e incluso el ejército en muchas ciudades, particularmente las gobernadas por la oposición demócrata. Esta militarización es clave para el proyecto militarista de Trump, que tiene enormes límites políticos para sus aventuras imperialistas. Todos los sondeos marcan una fuerte caída en el apoyo a Trump. Viene de una derrota inmediata en las elecciones locales del año pasado, destacadas más aún por el ascenso del socialdemócrata filopalestino Zohran Mamdani en Nueva York. La oposición a las operaciones en Venezuela es mayoritaria, y abrumadora en el caso de la amenaza de ocupación a Groenlandia. La posibilidad de reclutar a la población civil, como requeriría inmiscuirse en una guerra prolongada, aparece como imposible en las actuales condiciones políticas.
Renee Good generó un impacto mayor a otros casos de muerte, al ser una activista solidaria pero no una migrante directamente afectada. Los asesinados por ICE sin embargo son muchos más, al menos 34 migrantes arrestados murieron en custodia en 2025, y al menos otros 5 aparte de Good fueron asesinados a partir de enero de 2026.
Las redadas migratorias han sido elegidas por Trump, junto a las aventuras militares en el exterior, como las líneas maestras de un plan fascista de militarización de la sociedad. La enorme oposición que se ha ido desplegando y llegado a la huelga general en Minnesota plantea la posibilidad de asistir una derrota a esta ofensiva.
Huelga general, acción directa y autodefensa
La efectividad de los métodos de acción directa contra Trump se está probando en la calle y está llevando a su rápida extensión por miles que salen a luchar. Huelgas, piquetes, abandono de clases, ocupaciones, interrupción de la acción de agentes de ICE en sus redadas, confrontarlos en la calle y hasta no dejarlos dormir en sus bases. La inventiva obrera y popular es enorme y muestra la maduración rápida de una vanguardia. No es casual la viralización de núcleos de organizaciones locales que se modelan en las Panteras Negras históricas, con sus tácticas históricas, aprovechar las leyes de portación legal de armas de guerra, confrontar a la policía y a ICE que patrulla los barrios sin orden legal y difundir las imágenes de su confrontación y la cobardía de los agentes oficiales. La denominación original de esa organización histórica fue Black Panther Party for Self-Defense -Partido de Panteras Negras para la Autodefensa-, lo cual refiere de manera directa a la protección de los trabajadores de las bandas fascistas del Estado, una tarea clave del momento.
Esta radicalización contrasta con la orientación del Partido Demócrata, que se limita a una oposición discursiva a Trump, tratando de abrir una expectativa en derrotar a este en las elecciones parlamentarias de noviembre de este año. El ridículo es total, por definición un gobierno que toma medidas de excepción no puede ser enfrentado por mecanismos puramente institucionales. Por otra parte, los demócratas han mostrado sistemáticamente que prefieren la defensa del Estado a enfrentar a Trump. La extensión de los poderes de ICE se votó en el Congreso en enero de 2025 (“Laken Riley Act” -Immigration Enforcement Expansion), con el voto de 12 senadores y 48 diputados demócratas. Los demócratas han reprimido protestas contra ICE en Los Angeles con las fuerzas policiales locales el año pasado. Esta misma semana, el 22 de enero, 7 diputados demócratas votaron junto a la bancada republicana de Trump un paquete de 10 mil millones de dólares para el funcionamiento de ICE. Entendiendo que decenas de miles de activistas, izquierdistas y luchadores tienen una expectativa en el Partido Demócrata como estructura de oposición al fascista Trump, es necesario subrayar que un partido del imperialismo no puede transformarse ni ser reformado en un instrumento de las masas. Entre una rebelión y Trump, elegirán a Trump.
Si la clase obrera es derrotada, las elecciones facturarán ese resultado. La derrota de Trump debe ser en las calles, y frenar su supresión de las libertades democráticas con la extensión de la huelga general. Ya se está discutiendo la continuidad de las huelgas de ayer. Si se mantiene el impulso de movilización, se puede lograr una derrota de Trump, que será una victoria de los obreros y oprimidos del mundo entero. ¡Viva la huelga general!
Guillermo Kane


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