miércoles, 24 de junio de 2026

Colombia: de la rebelión popular al triunfo de la ultraderecha


El ultraderechista Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) se atribuyó la victoria sobre el candidato oficialista Iván Cepeda (Pacto Histórico), por apenas 250.000 votos, en un balotaje en el que participaron 26 millones de colombianos, una cifra récord. Hoy se conocerá el resultado definitivo. Cepeda anticipó que impugnará 33.000 mesas de votación. 
 El domingo por la noche los festejos de la derecha se concentraron en Cúcuta, la localidad fronteriza con Venezuela, donde Espriella arrasó. En cambio, en Bogotá y en Medellín se registraron refriegas y choques con la policía. El candidato de Pacto Histórico llamó a "la tranquilidad" a sus seguidores y aguardar a que se certifique el resultado definitivo.
 Espriella recibió las salutaciones de todos los presidentes derechistas del continente, empezando por el norteamericano Donald Trump, quien había hecho público su apoyo político al candidato fascista. En el último tramo de la campaña el imperialismo redobló su intervención política en las elecciones colombianas. El año pasado, el Departamento de Estado canceló la visa del presidente Gustavo Petro el año pasado por haber asistido a una manifestación propalestina en Manhattan y le impidió asistir a una reunión este mes con el acalde progresista de Nueva York, Zohran Mamdani. La derecha republicana con influencia en Colombia, como en el caso del senador de Florida Bernie Moreno, se encargó de articular el cerco trumpista sobre la elección colombiana. “La fiesta en Cúcuta fue una gran caravana, muy cerca de la Riviera, donde estaba la sede central de De la Espriella. Sobre todo, se sintió el fervor de saber que viene el cambio con un presidente que trabaje con Estados Unidos y nos traiga apoyo armamentístico para recuperar la soberanía del país y territorios totalmente olvidados. Hay que combatir a la guerrilla y acabarla de una vez por todas”, se congratuló David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y uno de los mandos políticos de la campaña ganadora (La Nación, 23/6).
 La comunidad colombiana en Estados Unidos es grande, y es una carta que Trump jugó a favor de De La Espriella. La diáspora colombiana, de 5 millones de personas que se fueron del país por la violencia armada, es la segunda mayor comunidad de un país sudamericano rediente en el extranjero, después de Venezuela. Los radicados en Estados Unidos votaron, en un 70%, por Espriella. El peso del voto colombiano en el extranjero ha crecido en los últimos años, al punto que “sus remesas anuales representan casi el 3% del PIB”. “La diáspora colombiana es abrumadoramente de derecha”, asegura The Economist (18/6). 
 Espriella promete una nueva "ofensiva militar" contra los grupos armados y las bandas de narcotraficantes, para lo cual involucraría a fuerzas militares norteamericanas que se desplegarían en territorio colombiano. La operación militar norteamericana contra un presunto grupo narcotraficante en el Ecuador del derechista Noboa en marzo de este año, y el reciente accionar de Estados Unidos en territorio venezolano contra el supuesto líder de una banda “narco-terrorista”, es el modelo que Espriella pretende adoptar en su país. Colombia se transformaría así en otro protectorado norteamericano en América del Sur. Espriella descartó cualquier negociación con los grupos armados y prometió "cancelar o capturar" a 10 líderes de grupos del crimen organizado en los primeros 90 días.
 El oficialismo logró atraer el voto de sectores empobrecidos de la población que mejoraron su situación con las reformas del salario mínimo. Sin embargo, en las regiones rurales, Espriella capitalizó el fracaso del mandatario saliente. Los acuerdos de paz firmados por Petro prometían resolver el problema de la tierra para los campesinos, pero esto no sucedió. La mayoría de los agricultores de las Zonas de Reforma Agraria quedaron bajo el fuego cruzado de las bandas armadas, que sobrevivieron actuando como intermediarios. “Cobran impuestos a los narcotraficantes que compran pasta de cocaína elaborada con la planta de coca, que es el sustento económico de muchos agricultores de la zona. También imponen impuestos a la minería del carbón y a la venta de aceite de palma” (Clarín, 22/6). “Bajo la administración de Petro, los grupos armados se han expandido y tememos que, si Cepeda gana, esta tendencia continúe”, afirmó un campesino a The Guardian (17/6). Las promesas de Espriella de expandir el uso de la fracturación hidráulica también genera temores sobre su impacto en el medio ambiente y las comunidades locales. Es un firme representante de los terratenientes ricos. La llegada del Espriella al poder marca el reinicio de la guerra civil rural, que marcó buena parte del último siglo de la historia colombiana. 
 La elección de Espriella marca un nuevo giro drástico en la situación de Colombia. De la rebelión popular de 2022 contra el gobierno de Iván Duque y la elección histórica de Petro, luego de décadas de gobiernos derechistas, una versión ´recargada´ de la derecha llega al poder. El programa de Espriella es de guerra sin cuartel contra los trabajadores colombianos. Pero la ultraderecha colombiana no las tiene todas consigo. Al estrecho margen que validó su triunfo, se le debe agregar el fracaso político de su socio estratégico en Irán y su probable derrota en las elecciones de medio término en Estados Unidos, que se celebrarán en noviembre. Por otro lado, la deuda pública de Colombia ronda el 60% del PBI. Para evitar la cesación de pagos, el nuevo presidente necesitará 5.600 millones de dólares en 2027 y 20.000 millones de dólares a lo largo de un mandato de cuatro años, lo que equivale a cuatro puntos del PBI. Espriella, sin embargo, prometió bajar los impuestos apenas asuma. “Algunos analistas se muestran escépticos sobre la continuidad del repunte de los bonos, incluso si De la Espriella llega a la presidencia. Los analistas de BCA Research afirmaron esta semana que su plan para las finanzas públicas era 'favorable en términos generales', pero carecía de plazos, una composición adecuada y era poco viable” (FT, 18/6). 

 Política Obrera 
Redacción 
 23/06/2026

lunes, 22 de junio de 2026

Ballotage reñido en Colombia


Preconteo dio la victoria a De la Espriella, pero el Pacto Histórico impugna más de 30 mil mesas. 

 El preconteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales indicó un triunfo muy ajustado del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, frente al candidato del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda. Según el preconteo, de la Espriella obtuvo casi el 50 por ciento de los votos, contra el 48.7 por ciento de Cepeda. Esto representa una diferencia de apenas 250 mil votos. Sin embargo, como el candidato del Pacto Histórico anunció la impugnación de 33 mil mesas (más de un cuarto del total), aún habrá que esperar al escrutinio para conocer al nuevo presidente colombiano. 
 De la Espriella es un abogado defensor de paramilitares, promotor de las políticas de "mano dura" (es admirador del salvadoreño Nayib Bukele) y de un plan de ajuste brutal que bien podría llamarse la "motosierra" colombiana, ya que plantea, por ejemplo, el despido de 700 mil trabajadores estatales. Cepeda es un abogado ligado a los derechos humanos que fue senador del viejo Polo Democrático. 
 Siempre según el preconteo, Cepeda se impuso en Bogotá y ganó ampliamente en Cauca, Valle del Cauca y otros departamentos (fundamentalmente costeros) empobrecidos y afectados por la violencia narco y paramilitar, pero fue derrotado por mucha diferencia en Antioquía (donde está Medellín) y perdió en las regiones del centro del país. La participación fue del 63 por ciento, cinco puntos por encima del ballotage de la elección presidencial anterior. De la Espriella, un millonario famoso por su estilo de vida opulento y exhibicionista, se impuso en la primera vuelta de las presidenciales, con más del 43 por ciento de los votos, dos puntos por encima de Cepeda, que cuenta con el respaldo del presidente saliente Gustavo Petro. 
De la Espriella recibió para el segundo turno el apoyo del Centro Democrático (el uribismo), de Trump y de Milei.Petro llegó al poder en 2022 en una elección histórica que puso fin a dos décadas de dominio derechista. Canalizó, entonces, el repudio popular a ese régimen criminal, tras la rebelión de 2021. Sin embargo, una política de reformas limitadas, de contemporización con sectores tradicionales del régimen político y de la burguesía, y la ausencia de un plan de ruptura con el imperialismo, permitieron a la derecha reorganizarse.
 El resultado de De la Espriella en el primer turno actuó como un revulsivo que disparó asambleas, plantones y pronunciamientos de organizaciones populares (juveniles, campesinas y de afrodescendientes) contra un regreso de la ultraderecha al poder y por el voto a Cepeda. En el caso de las centrales obreras (CUT, CGT, CTC), también se pronunciaron por el voto al Pacto Histórico, pero su movilización fue limitada. El 11 de junio participaron de una marcha de velas en apoyo a Cepeda y contra los 700 mil despidos que planea De Espriella.
 La ofensiva de Trump y sus socios en América Latina plantea la necesidad de una estrategia independiente de la burguesía y una lucha de alcance continental de los trabajadores, campesinos, indígenas y de la juventud para derrotar a los Milei, los Paz y compañía en las calles y abrir paso a gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina. 

 Gustavo Montenegro

domingo, 21 de junio de 2026

Una actualización del estadio de la guerra mundial imperialista


Al cabo de varios días de haber sido acordado un Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra dentro de sesenta días, aunque con la posibilidad de una prórroga, no se conocen los términos del texto y abundan las negativas de ambas partes acerca de las versiones que tienen su origen en fuentes no citadas. La confusión más perversa es la que asigna el objetivo de guerra de Estados Unidos e Israel a una neutralización de las investigaciones nucleares de Irán y a la destrucción de unas 400 toneladas de uranio enriquecido al 90%, cuando el propósito verdadero ha sido la conversión de Irán en un protectorado, que habría dejado la arteria geopolítica que une a Asia oriental con Asia occidental y el flujo del petróleo y otras materias primas fundamentales, en manos el imperialismo norteamericano. En esa arteria se encuentra también el estrecho de Bab al Mandeb, al sur de Arabia Saudita, en las cercanías de Yemen, un aliado de Irán. Se trata de un botín importante en una guerra mundial que apunta en primer lugar a socavar la posición de China y Rusia, y de la Unión Europea, por todos los medios paramilitares, como la guerra comercial y financiera, y la guerra por el monopolio internacional del dominio de la computación cuántica y la Inteligencia Artificial. Los experimentos de Irán con el enriquecimiento de uranio han sido, desde siempre, un pretexto, que en 2015 dieron lugar a un acuerdo, bajo la supervisión de la Organización Mundial de Energía, que firmaron nueve potencias mundiales. Trump lo quiere convertir ahora en tema decisivo para, mediante un eventual acuerdo, disimular su fracaso estratégico.
 El Memorando de Entendimiento es objeto de tantas interpretaciones, que en realidad constituye una extensión del cese del fuego acordado el 8 de abril pasado. El Memo deja de lado el asalto de Israel a Líbano, como algo alejado o diferente o alejado de la guerra contra Irán, cuando es un núcleo fundamental. La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán fue preparada por el genocidio en Gaza, que ahora se encuentra casi totalmente ocupada por Israel y donde Trump anunciado la instalación una enorme base militar. Lo mismo ocurre con la guerra de exterminio contra Hezbollah, que para analistas internacionales cerraría un acuerdo entre Israel y Turquía por el reparto de Líbano y Siria – o, en su defecto, una guerra de envergadura. El asalto continuo de Israel al Líbano es un poderoso motivo para quebrar el Memorando en cualquier momento y un arma de provocación con esa finalidad. El levantamiento del bloqueo de Ormuz, por parte de Irán, y de los puertos iraníes por parte del Pentágono, no modifica nada esencial, porque Irán ha dejado establecido que esa vía se encuentra bajo su dirección.
Trump ha repetido, en las últimas 72 horas, que ha recurrido a lo que no es más que extensión del cese del fuego establecido hace dos meses, con el propósito exclusivo de evitar un derrumbe mayúsculo de la fiebre especulativa sin precedentes con referencia a las suba astronómica de la acciones de SpaceX y los anuncios de ingreso a la Bolsa de Meta, Anthropic y otras empresas de IA. A los representantes de la reunión del G7 en Evian, Francia, en estos días, les dijo que había salvado sus propias economías gracias al Memorando, que ha precipitado una caída fuerte del precio del barril del crudo. Llegó al extremo de que no tenía la intención de asumir la responsabilidad del estallido de una crisis como la de los años 30 del siglo pasado. La inflación de precios causada por los aranceles a la importación y la suba del crudo desvaloriza la deuda pública y aumenta la tasas de interés, lo cual encarece la enorme deuda de las IA con los fondos de crédito privado. 
 Trump ha puesto el dedo en la llaga. La guerra transcurre mundialmente con potencias imperialistas que atraviesan una fuerte crisis de finanzas públicas y de dominación política; un revés en el campo militar precipita un agravamiento o estallido de esas crisis políticas, aunque no se trate necesariamente de una derrota militar en el terreno. 
Trump y el Pentágono dejaron de lado la posibilidad de una invasión terrestre, como sería la ocupación de la isla de Kharg, por ese motivo. Trump ha reconocido que teme las consecuencias de una crisis financiera de alto rango, en medio de una fuerte especulación de las empresas de IA, en un período electoral rodeado de ‘razzias’ internas contra migrantes y activistas. La Unión Europea, inversamente, aunque teme lo mismo, se ha lanzado a un rearme militar furioso para forzar a Rusia a una carrera que le ocasionaría gran daño fiscal. Mientras fracturas en la oligarquía del Kremlin se están poniendo a la vista, Putin ha reconocido en forma pública el deterioro fiscal y la inflación. Mientras el imperialismo ralentiza, hipotéticamente, la guerra con Irán, el frente de la guerra con Rusia se ha acentuado. Putin oscila entre buscar una salida ‘a la iraniana’, mientras responde a los bombardeos dentro del territorio ruso con bombardeos masivos contra Kiev – y Xi Jinping se acerca al coreano Kim Jong-il, frente a Taiwán y el rearme de Japón. Trump, por su lado, ha agradecido lo que llamó una colaboración de China y Rusia para alcanzar el Memorando con Irán, que reabre el comercio por Ormuz de Irán con China. 
 En la reunión del G7, Trump desmintió las versiones de que EEUU financiaría una reconstrucción de Irán y reafirmó que levantaría en cuotas las sanciones contra la República Islámica en función del cumplimiento de los términos del Memorando, lo que significa que no debería apoyar a Hezbollah en la guerra de exterminio que ha declarado el estado sionista. Esto no ha sido suficiente para apaciguar a la derecha republicana, que ha advertido reiteradamente que forzará a Trump a que presente el Memorando (y cualquier otro acuerdo de nivel superior) en el Congreso. Mientras los editoriales del New York Times y del Financial Times saludan el Memorando como el mal menor, el Wall Street Journal señala el recule de Trump como una calamidad. Los imperialismos europeos enfocan la guerra como una cruzada contra Rusia y confrontan con los anuncios de Trump de anexar a Canadá y Groenlandia, y con la intención de las IA norteamericanas de no pagar impuestos en Europa. El Memorando no puede ser caracterizado como un episodio en si mismo, sino en función del posicionamiento de cada potencia en la presente guerra de conjunto -por un nuevo reparto social y geopolítico del mundo-. Los corrimientos y cambios de alianzas no han sido pocos en las guerras mundiales del pasado; basta mencionar el acuerdo Hitler-Stalin, por el reparto de Polonia, al comienzo de la guerra pasada, que habilitó al nazismo a ocupar Francia pocos meses más tarde, con la cobertura del frente oriental por parte de Stalin.
 Lo ocurrido estas semanas deja ver el cruce de la guerra con el temor a las crisis financieras y a rebeliones de masas. Aunque la burguesía europea cree que su guerra de anexión de Ucrania cuenta, si no con el apoyo, al menos con la benevolencia de la clase obrera, el rearme acelerado de los estados europeos, solventado con ajustes violentos a las prestaciones sociales, los salarios y el empleo, están empujando una movilización de las masas que deberá incentivar una consciencia derrotista contra las burguesías europeas y contra el mismo Kremlin, en Rusia. La guerra contra Irán y las masacres sionistas han sido respondidas con acciones vigorosas, a pesar de los obstáculos de las burocracias y de varios partidos de izquierda. La iniciativa del momento se encuentra aún en manos del imperialismo, pero el fracaso estratégico de Trump frente a la resistencia iraní muestra que el cambio de tendencia ya se encuentra en la balanza.

 Jorge Altamira
 18/06/2026

jueves, 18 de junio de 2026

El hombre más rico de la historia y una empresa que pierde millones: la paradoja de SpaceX


Apenas tres días después de su debut histórico en la bolsa de valores NASDAQ, SpaceX anunció este martes la adquisición de Anysphere, empresa matriz del asistente de programación Cursor, por 60.000 millones de dólares en un acuerdo enteramente en acciones (Financial Times, 16/06). La operación consolida el bloque monopólico que Elon Musk viene construyendo a ritmo acelerado: cohetes, inteligencia artificial, redes satelitales, semiconductores y ahora las herramientas de software más usadas por los programadores del mundo.
 Las acciones de SpaceX treparon más de un 10% en la apertura del martes, elevando su capitalización de mercado a 2,77 billones de dólares y superando a Amazon -valuada en 2,6 billones- para convertirse en la quinta empresa más grande del mundo (Forbes, 16/06). La fortuna personal de Musk superó los 1,4 billones de dólares, consolidándolo como el primer billonario ("trillonaire" en inglés) de la historia. Sin embargo, detrás del relato del éxito bursátil, los números reales de la compañía cuentan otra historia: SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares y acumuló otros 4.280 millones en rojos durante el primer trimestre de 2026 (Forbes, 16/06). Como señaló el inversor Michael Burry -conocido por anticipar la crisis de 2008-, no hay nada en los documentos presentados ante la SEC que justifique una valuación de siquiera un billón de dólares (Forbes, 16/06).

 La lógica del monopolio integrado

 La adquisición de Cursor no es un movimiento comercial ordinario. Es la pieza que completa un rompecabezas estratégico. En febrero de 2026, Musk fusionó SpaceX con xAI -el laboratorio creador del chatbot Grok- absorbiendo también la red social X en una estructura valuada en más de un billón de dólares (New York Times, 16/06). En mayo anunció el proyecto Terafab, una planta de fabricación de chips avanzados en Texas con una inversión inicial de al menos 55.000 millones de dólares. Ahora, con Cursor, incorpora la herramienta de programación asistida por IA de mayor crecimiento en el mercado, fundada en 2022 y respaldada por fondos como Andreessen Horowitz y Thrive Capital. 
 El objetivo declarado es construir "los centros de datos espaciales más útiles del mundo" (New York Times, 16/06). El objetivo real, como señalamos en notas anteriores, es blindar la infraestructura informática del imperialismo norteamericano: trasladar el procesamiento de datos a la órbita terrestre para ponerlo fuera del alcance de sabotajes, ciberataques o apagones, garantizando la superioridad militar de los Estados Unidos en la guerra mundial imperialista en curso.

 Una burbuja sostenida por el Pentágono

 El mercado convalida pérdidas siderales porque sabe que detrás de SpaceX no hay un negocio civil rentable, sino contratos militares garantizados por el Estado imperialista. El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas tecnológicas -entre ellas SpaceX- para integrar inteligencia artificial en sus redes clasificadas. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia ratifican que su rentabilidad no se mide en ganancias comerciales, sino en su valor estratégico para la guerra.
 La absorción de Cursor profundiza esta lógica. Cursor utilizó originalmente el modelo Claude de Anthropic para potenciar su agente de programación; luego de que Anthropic lanzará su propio producto competidor -Claude Code-, la startup desarrolló modelos propios (New York Times, 16/06). Ahora, bajo el paraguas de SpaceX y xAI, esa capacidad quedará integrada directamente en la cadena de producción de tecnología militar. Los mismos algoritmos que hoy escriben código para startups de Silicon Valley serán mañana optimizados para los sistemas autónomos de combate del Pentágono. 

 El billonario y la clase obrera 

Mientras Musk se convierte en el primer billonario de la historia, la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX se presenta en los grandes medios como una victoria del "capitalismo popular": miles de empleados recibirán acciones millonarias, se nos dice. Lo que no se dice es que ese esquema de compensación en acciones funcionó durante años como mecanismo de disciplinamiento: los trabajadores de los complejos de Texas debieron someterse a jornadas extenuantes y contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones quedaran en firme. Quienes no resistieron el régimen o se fueron antes perdieron todo derecho al cobro. 
 La unificación de cohetes, IA, redes de información, robótica y semiconductores bajo un solo bloque monopólico -lo que Musk llama ProjectX- no es el triunfo de la innovación, que no ha dado resultados tangibles como tal, salvo en su aplicación para la guerra. Es la forma que adopta el capital, en un cuadro de anarquía de mercado: empresas deficitarias sostenidas por una especulación sin precedentes, que convierte a una minoría de capitalistas en una oligarquía con derecho a una descomunal apropiación de la riqueza social. Mientras los gobiernos capitalistas desfinancian la salud y la educación, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para perfeccionar los instrumentos de destrucción material y social.

 Iara Bogado 
 17/06/2026

Taty Almeida (1930-2026)


Este domingo falleció Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora desde 2024, tras la muerte de Nora Cortiñas. Mucho antes se había convertido en vocera destacada de aquella organización. Era una activa militante kirchnerista. 
 Nació en el barrio porteño de Belgrano en 1930. Su padre era oficial de Caballería. Su hermano seguiría la vocación militar y alcanzaría el grado de coronel. Sus hermanas se casaron con oficiales de la Aeronáutica. Ella eligió el camino de la docencia. Allí, en el magisterio, conocería a Jorge Almeida, quien sería padre de sus tres hijos, Jorge, Alejandro y Fabiana.
 Alejandro, militante del ERP "22 de Agosto", desapareció el 17 de junio de 1975, a manos de la Triple A. Ese día comenzó la búsqueda infatigable de Taty Almeida para dar con su paradero. Ella siempre aseguró que desconocía la militancia de Alejandro y que se enteraría de ella tiempo después de su secuestro, mientras revisaba sus papeles personales. Cuando se produjo el golpe, apeló a los vinculos familiares con las fuerzas armadas para recorrer los despachos oficiales, sin obtener resultados. Recién en 1979 se incorporaría a Madres de Plaza de Mayo. Cuando se produjo la escisión, en 1986, continuó militando en Línea Fundadora. 
 El caso de Alejandro Almeida nunca fue llevado a juicio. Como la mayoría de los crímenes de las Tres A -al menos 2.000 secuestros y asesinatos documentados-, su desaparición permanece impune. 
 La Alianza Anticomunista Argentina fue creada por Juan Domingo Perón cuando asumió su tercera presidencia, tras el desplazamiento de Héctor Cámpora. La actividad de la Triple A se extendió a todo el país, mientras se sucedían los golpes de estado promovidos por la derecha peronista contra los gobernadores de su propio partido afines a Montoneros. La Triple A precedió a los grupos de tareas de Videla y Massera, que adoptaron su metodología y la ampliaron en escala. También anticiparon el Operativo Independencia, ordenado por Isabel Perón en 1975. Aquel fue el ´ensayo general´ del genocidio dictatorial, montado en la provincia de Tucumán. Allí el Ejército Argentino generalizó el secuestro, la tortura y la desaparición para suprimir al activismo obrero y estudiantil de la provincia. Las células de las Tres A se disolvieron en el nuevo esquema represivo dirigido por los militares. Tras la dictadura, varios de sus integrantes se reciclaron en el PJ. 
 En 2008, la Justicia argentina declaró imprescriptibles los crímenes de la Triple A, pero la mayoría de sus jerarcas ya habían perecido. Apenas un puñado de sus crímenes llegaron a juicio, con resultados dispares y arrojando penas menores. Isabel Perón, quien aún vive en Madrid, nunca rindió cuentas por la represión bajo su gobierno. El Estado argentino guarda celosamente los archivos y órdenes secretas de sus masacres. 
 Los restos de Alejandro Almeida no fueron recuperados hasta ahora. Era un anhelo de su mamá poder hallarlos. Esa cuenta pendiente queda ahora en manos de las nuevas generaciones.
 Todos los nombres de los desaparecidos y asesinados por el Estado argentino están inscriptos en la lucha de los trabajadores contra la opresión capitalista y sus guerras. 

 Jacyn
 15/06/2026

miércoles, 17 de junio de 2026

¿Todo está viejo en Cuba?


“Todo está viejo en Cuba”, repite la metralla colonial con su tableteo de reloj ideológico. No obstante, quizá el verdadero terror de los relojes ideológicos burgueses no provenga de la vejez que ellos han inventado contra Cuba, sino de otra posibilidad mucho más inquietante para el “orden” capitalista dominante: que millones de seres humanos descubran que el valor de una sociedad no puede medirse únicamente por la velocidad con que reemplaza mercancías. Porque cuando las clases trabajadoras descubren que la dignidad humana posee una temporalidad distinta a la del mercado, el cronómetro del capital pierde autoridad. Y en ese instante la historia vuelve a abrirse como territorio de combate consciente, no como escaparate administrado por comerciantes del tiempo. 
 Esa modalidad de guerra cognitiva burguesa ideada para fabricar enemigos “avejentados” aparece en titulares, sobremesas turísticas, informes empresariales, emisiones radiales fabricadas para exportación ideológica y laboratorios digitales dedicados a la manufactura industrial del desaliento. Se pronuncia con una mezcla de suficiencia antropológica y desprecio clasista, como quien diagnostica el deterioro de un objeto decorativo, olvidando deliberadamente que la historia humana no transcurre en vitrinas, transcurre en campos de batalla económicos, culturales y simbólicos. En tal sentencia opera una semántica del bloqueo sexagenario y criminal cuya astucia consiste en desplazar el análisis histórico hacia la superficie fetichizada de las mercancías. 
 “Viejo” ya no designa la temporalidad concreta de los objetos afectados por bloqueos, desabastecimientos, agresiones financieras y persecuciones comerciales. “Viejo” deviene categoría moral destinada a naturalizar el capitalismo como juventud perpetua de las cosas y a representar cualquier experiencia emancipadora como desgaste prematuro del tiempo. Convierten su metralla de obsolescencia en criterio ontológico de verdad. Y los incautos aprenden a contemplar un automóvil de 1957 como símbolo de atraso, aunque ignoren las décadas de asfixia económica impuestas para impedir su reemplazo. 
 Esta guerra cognitiva contemporánea ha refinado hasta extremos microscópicos el control de las percepciones temporales. Ya no basta bombardear territorios físicos; resulta imprescindible regimentar las experiencias del tiempo. El capitalismo tardío necesita imponer la sensación de aceleración infinita para legitimar el consumo permanente. En consecuencia, cualquier sociedad que no exhiba la velocidad neurótica del reemplazo mercantil queda etiquetada como fósil histórico. El problema radica en que la burguesía global no compara sistemas de vida; compara ritmos de circulación de mercancías. Allí reside una de las grandes mutilaciones epistemológicas de nuestro tiempo. 
 Cuba constituye un blanco privilegiado para esa emboscada cronológica debido a que representa, con todas sus contradicciones, una revolución histórica intolerable para el capitalismo. La persistencia de la revolución cubana no se ha subordinado a las lógicas agusanadas del capital financiero que se irritan histéricamente. Por ello, fabrican metrallas capaces de construir una equivalencia automática entre socialismo y ruina temporal. Las fachadas despintadas se transforman en argumentos filosóficos; las dificultades del transporte adquieren estatuto metafísico; la escasez material inducida se convierte en esencia antropológica del pueblo cubano. Ningún noticiero burgués explica con idéntico fervor la violencia estructural del bloqueo económico, las multas multimillonarias contra bancos que comercien con la isla, las persecuciones navieras, las prohibiciones tecnológicas o la sistemática obstaculización de combustibles, medicamentos y créditos. El deterioro se presenta como causa autónoma, jamás como consecuencia de una estrategia internacional de estrangulamiento económico diseñada durante más de seis décadas.
 Esa retórica de la vejez, como fase de la guerra cognitiva, cumple entonces una función política precisa: deshistorizar y disfrazar la agresión imperial y moralizar las consecuencias de la pobreza inducida. Se habla de edificios envejecidos con el mismo tono empleado para describir una fruta podrida, como si la materialidad urbana no resultase de agresiones geopolíticas criminales. El “espectador” contempla la ruina sin percibir la mano que administró cuidadosamente las condiciones de esa ruina. De ahí la extraordinaria eficacia ideológica de la frase “todo está viejo”. En apenas tres palabras se condensa una sofisticada y violenta operación de engaño histórico. 
 Bajo el capitalismo se rejuvenecen los más viejos aparatos de dominación para “envejecer” a poblaciones enteras. Cuba, en cambio, ha sostenido durante décadas indicadores sanitarios, educativos y científicos que desmienten brutalmente la caricatura colonial del atraso absoluto. La longevidad intelectual de su sistema educativo, la densidad cultural de sus debates, la expansión de capacidades médicas internacionalistas y la preservación de formas de solidaridad social imposibles de cuantificar mercantilmente revelan otra temporalidad histórica. 
 Una calle deteriorada, fotografiada estratégicamente, vale más para la propaganda que cien estudios sobre coerción financiera internacional. Su plan es inhibir el pensamiento histórico. Por eso proliferan videos donde turistas semicoloniales recorren barrios cubanos con voz compasiva y mirada zoológica, convirtiendo la vida cotidiana en espectáculo antropológico para consumidores digitales. La miseria exotizada se transforma en mercancía audiovisual altamente rentable. Cada plano pretende susurrar la misma moraleja: “He aquí el destino inevitable de quienes desafían el orden capitalista”. La operación alcanza niveles obscenos cuando no pocos “turistas” que habitan ciudades atravesadas por indigencia masiva, narcotráfico, privatización sanitaria y endeudamiento crónico se sienten autorizados para dictar lecciones civilizatorias a un pueblo sometido durante décadas al asedio económico más prolongado del continente. 
 Queda fuera lo verdaderamente nuevo para la especie humana que en Cuba florece generacionalmente; queda fuera de escena la alfabetización crítica, la organización comunitaria, la soberanía tecnológica, la salud pública, la memoria histórica y la democratización cultural. Resulta revelador que los mismos centros mediáticos obsesionados con la “vejez” cubana celebren monarquías hereditarias, aristocracias financieras y conglomerados corporativos cuya lógica de acumulación conserva mecanismos propios del saqueo colonial clásico. 
 Está claro que la batalla contemporánea por el sentido se libra también en torno a la experiencia del tiempo. El capitalismo pretende monopolizar el futuro presentándose como única forma posible de organización social. Toda alternativa debe aparecer envejecida antes incluso de desarrollarse plenamente. De ahí la insistencia enfermiza en representar a Cuba como museo detenido. Sin embargo, existe otra lectura posible: la revolución cubana constituye un escándalo histórico para un sistema acostumbrado a destruir rápidamente cualquier proyecto de soberanía popular en América Latina. La mera continuidad de una experiencia insumisa desafía el dogma neoliberal según el cual ningún pueblo puede resistir indefinidamente la presión combinada del capital financiero, el cerco mediático y las operaciones de desestabilización. El odio propagandístico agusanado contra Cuba nace también de esa resistencia simbólica. 
 Y la pregunta fundamental jamás debería ser si los automóviles son antiguos o modernos, ni si las fachadas lucen restauradas según estándares turísticos internacionales. La interrogación decisiva consiste en determinar qué relaciones opresivas e injustas soporta una sociedad durante décadas, qué distribución del conocimiento produce, qué dignidad garantiza a sus trabajadores, qué soberanía conserva frente a los poderes financieros genocidas y qué horizonte ético ofrece frente a la barbarie competitiva e ideológica del mercado mundial. Una sociedad puede exhibir rascacielos luminosos y al mismo tiempo condenar millones de seres humanos a la exclusión sanitaria, al racismo estructural y a la precarización absoluta. Otra puede sufrir limitaciones materiales severas mientras preserva núcleos de solidaridad revolucionaria que el capitalismo adjetiva de manera criminal. La noción burguesa de modernidad merece una crítica rigurosa. Y nadie mejor que Cuba para dirigir semejante disputa por el sentido. 

Fernando Buen Abad Domínguez | 30/05/2026

martes, 16 de junio de 2026

Memorando EEUU-Irán: la guerra no ha terminado


La política y la economía del fracaso de Trump. 

 Donald Trump se apresuró a anunciar el domingo reciente un Memorando de Acuerdo con Irán para poner fin a la guerra desatada por él mismo y Netanyahu hace cuatro meses, sin dar a conocer casi ninguno de sus términos. El acuerdo se firmaría en Ginebra, Suiza, el viernes próximo, con la presencia de JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos. En una entrevista brindada al New York Times, Trump se adjudicó concesiones que Irán no ha hecho o que serán parte de la agenda de negociaciones, en Europa, durante 60 días. Israel ha recibido el acuerdo con desagrado y no se ha comprometido a dejar de bombardear Líbano, algo que volvió a hacer el mismo domingo, mucho menos retirarse de las zonas que ha ocupado en el sur de ese país, decenas de kilómetros más allá del río Litani, al que asumió, al principio, como una nueva “frontera natural”. En la entrevista mencionada, Trump descarga la adopción de una tregua en el Líbano al completo cese de la resistencia militar de Hizbollah a la ocupación sionista de un territorio extranjero. Israel mantiene en Siria una tesitura similar. Tampoco han dado a conocer un apoyo al Memorando los países del Golfo. En la entrevista con el NYT, Trump amenazó con que, en caso de que fracase la firma de un tratado de paz al cabo de las negociaciones, tomaría por la fuerza el estrecho de Ormuz y cobraría un 20 % sobre el monto de las cargas de los navíos. El NYT escribió enseguida que una acción de ese tipo convertiría en “mercenarias” a las FF. AA. estadounidenses. Aunque el precio del petróleo bajó y la Bolsa subió con la noticia, el acuerdo que se habría alcanzado no ha terminado la guerra; las fuerzas en disputa preparan un reforzamiento de sus recursos y arsenales militares. 
 No importa cómo la presente Trump, el Memorando ignoto constituye un reconocimiento del fracaso abismal de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel. Ha servido para desatar una destrucción enorme de vidas e infraestructuras, pero no ha alcanzado sus objetivos políticos, como convertir a Irán en un protectorado, con o sin cambio de régimen político; ni liberar el estrecho de Ormuz, que antes de la guerra imperialista no se encontraba afectado por ninguna restricción; Irán lo puede volver a colocar bajo su tutela ante cualquier circunstancia adversa. Ha creado, sí, una crisis de régimen en Estados Unidos. El lobby “judeo-cristiano” y la derecha del Partido Republicano han rechazado el acuerdo ya antes del presente Memorando, en tanto que legisladores del Partido Demócrata han reclamado discutir sus términos en el Congreso. En opinión del NYT, el Memorando ha llegado tarde para impedir los daños económicos que la guerra ha causado a la economía de Estados Unidos o para evitar una derrota electoral de Trump en las elecciones de noviembre venidero. El imperialismo norteamericano, sin embargo, solamente puede recular para preparar en forma más adecuada el próximo asalto. Irán ha quedado conectada a la guerra mundial de diversas maneras, porque linda por el norte con toda la región comprometida en la guerra entre la OTAN y Rusia, más allá de que integra los corredores que unen a Asia entera. El Comando Central de Operaciones no retirará el despliegue militar en la zona. Estados Unidos ha rechazado devolver los cien mil millones de dólares retenidos a Irán o pagar resarcimientos de guerra. Hay una discusión sobre veinticinco mil millones de dólares que Trump devolvería en cuotas a medida que se cumplan sus exigencias. 
 Trump utilizó la entrevista con el NYT para agradecer a Rusia y a China por el meneado Memorando. Saludó que no buscaran desafiar el bloqueo a los puertos iraníes, por parte de Estados Unidos, por medio de escoltas a sus navíos comerciales. Ninguno ha desafiado los bloqueos de Trump a Cuba y a Venezuela. Pero es altamente probable que hayan inducido a Irán a ingresar en negociaciones con agenda definida, con el propósito de liberar el estrecho, por donde debe pasar el petróleo que importa China. 
 La colocación de acciones por más de cien mil millones de dólares, por parte de SpaceX, y de otros tantos centenares de miles en las próximas semanas, por parte de Alphabet, Meta, OpenAI en las próximas semanas, han incidido también en el recule de Trump. Estas tecnológicas han agotado sus fondos propios y los créditos privados para financiar costosos centros de datos y la producción de cohetería espacial para instalarlos en el espacio extrarrestre, sin reportar flujos de ingresos suficientes, menos aún ganancias liquidas o contables. La sobresuscripción de acciones ofrecidas ha succionado capital accionario de otras empresas y atraído capital, en especial de China, vía Hong Kong, incluso en negro, por más de doscientos cincuenta mil millones de dólares (SCMP 6.6). Ha abierto, de otro lado, toda clase de vías especulativas, como la compra de Indices que toman como referencia las cotizaciones bursátiles. La caída de este castillo histórico de naipes provocaría una catástrofe. En las semanas previas, se había producido una oleada de ventas de Broadcom, una empresa de chips e inteligencia artificial, que perdió 300.000 millones de dólares de valor de mercado en un solo día (el viernes 3 de junio). Estados Unidos necesita defender y desarrollar esta primacía tecnológica si pretende imponer su hegemonía mundial, que en este caso monopolizaría la industria mundial. Trump ha buscado evitar que el fracaso en Irán repercuta en la incierta posición financiera de las IA, las que, sin embargo, dependen de la guerra mundial como fuente principal de beneficios y como condición de monopolio indiscutido del mercado mundial. 

 Jorge Altamira
 15/06/2026

lunes, 15 de junio de 2026

CON FILO | No nos entendemos, Rubio


La salida de SpaceX a la Bolsa y la guerra planetaria de Estados Unidos


Elon Musk busca recaudar la cifra récord de US$ 75.000 millones en Wall Street. 

 Este viernes 12 de junio, Elon Musk habrá protagonizado en Wall Street el mayor debut de la historia bursátil global. La salida a la bolsa de SpaceX, la compañía aeroespacial busca recaudar la cifra récord de US$ 75.000 millones en el NASDAQ, una operación que triplica las mayores marcas históricas registradas hasta la fecha (Clarín, 9/06). Apenas unas horas antes de la colocación, el magnate buscó apuntalar las expectativas del mercado mostrándose públicamente junto al monopolio de semiconductores ASML, y anunciar el proyecto "Terafab" para fabricar chips propios avanzados en Texas (Urgente24, 11/06). Sin embargo, detrás del relato del éxito corporativo y la fiebre de la Inteligencia Artificial (IA), se esconde una realidad descarnada: SpaceX es una firma estructuralmente deficitaria que sale a la Bolsa para absorber liquidez y rescatar financieramente un entramado informático diseñado explícitamente para la guerra imperialista. 

 Los números rojos

 Los balances oficiales de SpaceX, filtrados recientemente ante la SEC, demuestran que la compañía es una colosal máquina de quemar capital. Aunque la red Starlink arrojó beneficios operativos, el balance consolidado de SpaceX en 2025 cerró con pérdidas catastróficas de US$ 4.937 millones. El agujero negro financiero se profundizó en el primer trimestre de 2026, registrando rojos por otros US$ 4.947 millones en tan solo tres meses. El hundimiento responde al costo de su filial xAI (desarrolladora del chatbot Grok), que perdió US$ 6.355 millones el año pasado en su ciega competencia contra OpenAI, obligando a Musk a destinar más de US$ 10.000 millones a inversiones tecnológicas de capital a principios de este año (El País, 4/06). 
 Para salvar el negocio, Musk pretende convalidar en la Bolsa un precio inflado de US$ 135 por acción, apuntando a una capitalización total de aproximadamente US$ 1,75 billones; apenas un 4% serán acciones comunes (Clarín, 9/06); las preferidas tienen un dividendo asegurado y prioridad de rescate La maniobra especulativa quedó expuesta por calificadoras independientes como Morningstar, que valoran a SpaceX en US$ 63 por acción (US$ 780.000 millones), es decir, menos de la mitad de lo que pretende capturar el magnate. Al obligar a los grandes fondos de inversión a rebalancear sus carteras para no quedar afuera del índice, SpaceX aspira a absorber la liquidez del mercado montándose sobre una brutal burbuja tecnológica global donde las corporaciones prevén quemar más de US$ 750.000 millones este año (El País, 4/06).

 La cooptación laboral y la ilusión del capitalismo popular

 Esta monumental inyección de dinero es utilizada por los grandes medios internacionales para agitar la ilusión del "sueño americano" y el "capitalismo popular". El debut bursátil convertirá teóricamente a más de 4.400 empleados y ex-empleados en millonarios a través de los paquetes de acciones otorgados como parte de sus salarios. Mientras Elon Musk se encamina a ser el primer billonario del planeta, unos 400 técnicos e ingenieros de la firma recibirán sumas superiores a los US$ 100 millones (The New York Times, 10/06).
 Sin embargo, el pago mediante acciones (stock-based compensation) funciona como una herramienta de sujeción y disciplinamiento de la fuerza de trabajo. Para poder materializar esa supuesta riqueza, los trabajadores -muchos de ellos operarios por hora (drawing) que cobran salarios comunes- debieron someterse durante años a ritmos de explotación extenuantes en complejos aislados como el de Texas, atados a contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones queden en firme (vested). Como detalla la investigación del NYT, aquellos trabajadores que no resistieron el régimen laboral o decidieron irse antes han perdido su derecho al cobro. Lejos de una democratización de la propiedad, este esquema de cooptación tecnológica busca alinear los intereses individuales de una capa de asalariados calificados con el rendimiento bursátil de la patronal y la suerte de sus contratos militarizados, ligando el destino de los trabajadores a la maquinaria de guerra del Pentágono.

 Centros de datos y autarquía militar 

¿Por qué el mercado convalida semejante nivel de pérdidas financieras? La respuesta no está en la rentabilidad civil, sino en la infraestructura estratégica para la guerra. El motor principal del entusiasmo de los inversores es un mercado que hoy no existe en la Tierra: los centros de datos espaciales. SpaceX inició trámites ante la FCC para desplegar una constelación de hasta un millón de satélites interconectados equipados con aceleradores gráficos (GPU). El objetivo es mudar el procesamiento de datos informáticos y la IA directamente a la órbita terrestre en menos de tres años (Ámbito, 12/02).
 Este plan de infraestructura adquiere todo su sentido geopolítico ante la guerra internacional de Estados Unidos. En un contexto de guerra abierta, las terminales de datos en la Tierra son blancos vulnerables a sabotajes, ciberataques o apagones energéticos. Al trasladar el procesamiento a la órbita exterior y buscar la autarquía en la provisión de chips avanzados mediante el acuerdo con ASML (Urgente24, 11/06), el imperialismo norteamericano busca blindar su superioridad informática. Por sobre todas cosas, el costo de la producción de electricidad en el espacio es un infinitésimo de la tierra.
Como ya demostró el antecedente de Starlink en Ucrania (Ámbito, 12/02), SpaceX opera como un brazo contratista directo del Pentágono. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa de EE.UU. e inteligencia ratifican que la rentabilidad de SpaceX se mide en ganancias comerciales derivadas de su valor estratégico para asegurar la supremacía yanqui en el control de sistemas autónomos de combate y logística militar en los conflictos globales 

 Contra los monopolios de la guerra

 La unificación de todas las empresas de Musk bajo el bloque monopolístico del ProjectX -que busca fusionar cohetes, internet, redes de información, robótica y semiconductores en una sola firma (Clarín, 9/06)- demuestra la completa descomposición de la burguesía. Mientras los gobiernos capitalistas descargan planes de ajuste brutales, desfinanciando la salud y la educación de las mayorías trabajadoras a nivel global, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para financiar empresas deficitarias cuyo único fin real es perfeccionar los instrumentos de destrucción y asegurar la tasa de ganancia de los señores de la guerra. 
 Bajo el dominio del capital, los saltos científicos de la inteligencia artificial y la tecnología aeroespacial no significan la liberación del trabajo humano, sino el aumento del desempleo, la precarización y la barbarie bélica. La lucha por desmilitarizar el espacio y poner los desarrollos informáticos al servicio de las necesidades sociales es indisociable de la lucha contra el Estado imperialista. Se vuelve urgente construir una dirección política independiente de la burguesía y organizar asambleas soberanas desde las bases para exigir la expropiación sin pago y bajo control de los trabajadores de monopolios tecnológicos como SpaceX. Solo una alternativa obrera y socialista internacional podrá planificar democráticamente la ciencia y los recursos del planeta para el bienestar de la humanidad y no para su destrucción. 

 Iara Bogado 
 12/06/2026

domingo, 14 de junio de 2026

Che y Fidel


Albania: levantamiento contra la venta del país al capital trumpista


En las últimas semanas, Albania ha sido escenario de masivas protestas que han sacudido al gobierno de Edi Rama. Miles de trabajadores, jóvenes, campesinos y vecinos de las zonas costeras han tomado las calles de Tirana (la capital) y otras ciudades con la consigna “¡Albania no está en venta!”. Lo que comenzó como una protesta local para proteger un humedal de un megaproyecto turístico de lujo se ha convertido en un estallido de descontento popular contra la corrupción, la cesión de recursos nacionales a inversores extranjeros y quienes lo facilitan. El detonante han sido dos ambiciosos proyectos turísticos promovidos nada menos que por Ivanka Trump y Jared Kushner, hija y yerno del presidente de EEUU, en un enclave paradisíaco del mar Adriático. El plan, valorado en miles de millones de euros, pretende transformar un área de ecosistemas frágiles, en un complejo de hoteles de lujo y resorts exclusivos. Las máquinas ya han entrado en terrenos protegidos. Un video viral en el que guardias de seguridad privada golpean a un manifestante, mientras la policía observa sin intervenir, encendió aún más los ánimos.
 Cada tarde, miles de albaneses, en su mayoría jóvenes, se concentran en la plaza Skanderbeg, el gran espacio simbólico de Tirana de más de cuarenta mil metros cuadrados, para protestar contra el proyecto que busca convertir la isla de Sazan y la península adyacente en un destino de élite. Durante una entrevista reciente, Ivanka Trump se refirió a la zona, uno de los ecosistemas más ricos de Albania, como “una hermosa isla privada en medio del Mediterráneo” (El País de Madrid 12/6). Los proyectos amenazan a cerca de 250 especies de aves, incluidas importantes colonias de flamencos, que se han convertido en el emblema de las movilizaciones, conocidas ya como la “Revolución de los Flamencos”. Las protestas comenzaron a finales de mayo en el pueblo de Zvërnec y se extendieron rápidamente a la capital. No se trata solo de una defensa ambiental: es la expresión de un malestar más profundo ante la realidad semicolonial de Albania tras más de tres décadas de transición capitalista. 
 El Gobierno del Partido Socialista de Edi Rama, en el poder desde hace más de una década, ha impulsado con fuerza la atracción de inversión extranjera a cualquier precio. Leyes de “inversores estratégicos” aceleran trámites, saltándose estudios de impacto ambiental, derechos de propiedad y consultas a la población. Esta lógica ha convertido al país en un paraíso para oligarcas, capitales especulativos e intereses mafiosos, mientras la juventud emigra masivamente en busca de mejores condiciones de vida. Los trabajadores albaneses siguen siendo de los más precarios de Europa. 
 El descontento va más allá. Los manifestantes han incorporado demandas contra la corrupción sistémica del ejecutivo, incluyendo escándalos anteriores como el que involucra a la ex viceprimera ministra Belinda Balluku, acusada de amaños en licitaciones y desvío de fondos públicos. La oposición del Partido Democrático de Sali Berisha intenta capitalizar el enfado, pero tanto Rama como Berisha representan las dos caras de un mismo régimen que se alterna en el poder desde la caída de la República Popular en 1991. 
 De un régimen stalinista extremo, Albania pasó a las garras del FMI y la UE, y ahora también de capitales estadounidenses ligados al trumpismo. Mientras sus recursos naturales y costas se subastan, la mayoría de la población enfrenta pobreza, desempleo y migración forzada. Un país de menos de tres millones de habitantes cuenta con una diáspora que supera los 2,2 millones de personas, según datos oficiales. Albania es un Estado capturado por clanes, donde la “democracia” es apenas una máscara. 
 Los manifestantes exigen la cancelación inmediata de los proyectos, la revisión de las leyes de inversión, una protección real de las zonas naturales y, en muchos casos, la dimisión de Rama y su Gobierno. Un fiscal especial ha abierto una investigación sobre la venta de los terrenos. Es que el caso se ha convertido en un laberinto de disputas inmobiliarias, un problema común dado que el país nacionalizó propiedades durante la era de Enver Hoxha (un equivalente de los Kim norcoreanos) y luego llevó a cabo un proceso caótico para devolverlas a la propiedad privada. Los litigios han colapsado los tribunales durante años, con casos plagados de acusaciones de corrupción y falsificación de escrituras. Incluso el brazo ejecutivo de la Unión Europea ha expresado su preocupación, lo que genera dudas sobre el futuro de la candidatura albanesa para ingresar al bloque.
 Jared Kushner, que dirigía la empresa inmobiliaria de su familia antes de incorporarse a la primera administración Trump, opera el fondo Affinity Partners “recaudando inicialmente más de 3 mil millones de dólares, principalmente de fondos soberanos o familias reales de Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos” (The Wall Street Journal 10/6). 
 El asunto guarda paralelismo con otra operación encabezada por Kushner a finales del año pasado en Serbia. Allí pretendía levantar un hotel de la marca Trump sobre un terreno en Belgrado que había sido bombardeado por la OTAN durante la guerra. Tras la apertura de una investigación por parte de un fiscal especial sobre la concesión acelerada de los permisos oficiales, las protestas se intensificaron y Kushner terminó retirándose del proyecto. Kushner actúa como arquitecto inmobiliario de Trump, y es una figura clave del magnate en su plan “New Gaza”, que busca reconstruir la franja como zona turística de lujo erigida sobre los cadáveres del pueblo palestino.
 La defensa del medio ambiente está ligada a la lucha contra la guerra y el sistema capitalista que lo destruye. El descontento contra la dominación imperialista crece en todas partes. 

 Camilo Márquez
 13/06/2026

viernes, 12 de junio de 2026

Elecciones en Armenia: la erosión de Rusia en el Cáucaso Sur


Turquía gana terreno.

 Erevan se encuentra en un momento definitorio tras las elecciones parlamentarias del 7-8 de junio, donde el partido Contrato Civil de Nikol Pashinyan, actual primer ministro, se impuso con alrededor del 50% de los votos. Este resultado, aunque menor al previsto, consolida la línea de “Armenia Real” (Real Armenia): un giro hacia Occidente, diversificación de alianzas y “normalización” con Azerbaiyán y Turquía, todo ello en medio de la decadencia acelerada de la influencia rusa en el Cáucaso Sur. “Esta votación fue la más importante de Armenia desde su independencia de la Unión Soviética en 1991. Se trató de un plebiscito sobre el proceso de paz con la vecina Azerbaiyán y sobre el impulso de Pashinyan para estrechar lazos con Europa y Estados Unidos sin romper por completo con Moscú” (Financial Times, 8/6). El resultado, con todo, no le otorga la mayoría constitucional necesaria para convocar a un referéndum sobre una nueva constitución, requisito que Azerbaiyán ha establecido como condición previa para la firma de un tratado de paz. Persiste el riesgo de que todo el proceso se estanque o incluso fracase por completo.

 De bastión ruso a “puente” euroasiático ambivalente 

Armenia es un país sin salida al mar, enclavado entre potencias rivales: Azerbaiyán y Turquía al oeste y este (ambos turco-parlantes y aliados), Georgia al norte e Irán al sur. El “paraguas de seguridad” ruso a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y bases militares le valieron como respaldo ante un vecindario hostil.
 La elección se celebró en medio de un intenso debate sobre la orientación internacional del país. Aunque Armenia y Rusia mantienen oficialmente su alianza y conservan profundos vínculos históricos forjados a lo largo de casi dos siglos -primero dentro del imperio ruso y luego en la Unión Soviética-, su relación atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.
 La derrota de Armenia en 2020 y la operación relámpago azerbaiyana de septiembre de 2023, que culminó en la disolución de Artsaj (Nagorno-Karabaj) y el éxodo de más de 100.000 armenios, expusieron la vacuidad de esa garantía. Moscú, absorbido en Ucrania, no intervino de forma decisiva. Armenia acusó a Rusia y a sus fuerzas de paz de no haber disuadido la ofensiva militar de Bakú. Pashinyan suspendió la participación en la OTSC, buscó armas en India (que se convirtió en su principal proveedor), profundizó lazos con la UE y EE.UU, y participó en el acuerdo de paz mediado por Washington en agosto de 2025. Ese pacto incluye la “Ruta Trump” (TRIPP por sus siglas en inglés), un corredor de tránsito a través del sur de Armenia que conectaría el enclave Najichevan con Azerbaiyán continental. Este corredor se estipula inicialmente en el acuerdo de alto el fuego negociado por Rusia que puso fin a los combates en 2020 e incluía una cláusula que determinaba que la ruta sería custodiada por tropas fronterizas rusas. Sin embargo, tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, la influencia del Kremlin en la zona se desplomó. El TRIPP ampliará la influencia de la OTAN a lo largo de toda la periferia sur de Rusia en el Cáucaso Meridional, el mar Caspio y Asia Central. Irán también se opone porque disminuye la importancia del país como corredor de tránsito entre el Cáucaso y Oriente Medio. 
 El botín detrás de esta múltiple red de dependencias es el reparto de los recursos energéticos y el control de los corredores de transporte que conectan la región con los mercados circundantes, así como de la compleja red de gasoductos y oleoductos existentes y proyectados. 
 En este espacio volátil, los marcos legales sólo ofrecen una apariencia de estabilidad. Cuando las armas hablan, las leyes callan. 

 Turquía 

Turquía se ha convertido en uno de los actores más influyentes en la región. Bajo la presidencia de Erdoğan, ha impulsado una ambiciosa estrategia construyendo una esfera de influencia panturca. Sus intervenciones militares y políticas en Irak, Siria, Libia, Gaza, Somalia, el fortalecimiento de su alianza estratégica con Azerbaiyán, su creciente presencia en Armenia y los lazos cada vez más estrechos con las repúblicas túrquicas de Asia Central. El gas azerbaiyano llega a Europa por medio del gasoducto Transanatoliano, que atraviesa territorio turco antes de conectarse con el gasoducto Transadriático. Sus intereses son multidimensionales. 
 Turquía es miembro de la OTAN y posee la mayor fuerza militar del bloque después de Estados Unidos. Sin embargo, es el único país de la alianza que se ha negado a adherirse al régimen de sanciones contra Rusia. En términos de guerra híbrida y competencia de grandes potencias, Armenia se ha convertido en un teatro de primer orden. Rusia ve el giro como una amenaza existencial a su “extranjero cercano”; la OTAN (especialmente bajo influencia trumpiana) busca un corredor euroasiático alternativo que eluda tanto el control ruso como las rutas tradicionales: “Moscú observa atentamente los esfuerzos de Ankara por integrar a las diversas naciones túrquicas bajo el paraguas de una organización liderada por Turquía” advirtió Dmitriy Trenin uno de los funcionarios más cercanos a Putín al ser consultado (russiancouncil). 
 La economía armenia depende del comercio con Rusia y de los descuentos en el suministro energético que esta le ofrece. La UE difícilmente puede sustituir esos beneficios, y su integración al bloque podría llevar tiempo. Varios observadores coinciden en que lo más probable es que Armenia termine dependiendo de Turquía.
 Moscú ha amenazado con suspender el acuerdo de suministro de gas natural subvencionado si las autoridades continúan buscando estrechar lazos con la Unión Europea. “Si bien Armenia aún alberga una base militar rusa, Ereván ha impulsado su adhesión a la UE y ha expandido rápidamente su industria de defensa nacional, registrando pedidos militares por valor de 460 millones de dólares en los últimos tres años, según Pashinyan.” (The Moscow Time 27/5). Vladimir Putin amenazó con que una mayor integración europea conlleva los mismos riesgos que afronta Ucrania. 
 La ruta Trump expone a Rusia a un cerco occidental sin precedentes.

 Camilo Márquez - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
 11/06/2026

miércoles, 10 de junio de 2026

Venezuela: fisuras en el protectorado


En un cerco de censura y persecución política empezaron a salir a la luz críticas de chavistas históricos hacia el gobierno actual y recomenzaron las protestas de la oposición reclamando elecciones. 
 Para la base chavista son varias las cosas para digerir. A la confiscación de los hidrocarburos -las divisas entran directamente a Washington y de ahí “algo” retorna a Venezuela- se le suman las maniobras militares estadounidenses que Delcy “autorizó” en Caracas. Los aviones norteamericanos sobrevolaron durante cuatro horas sobrevolaron la ciudad. Hace una semana el gobierno deportó a Alex Saab, el exministro y testaferro de Nicolás Maduro, a Washington. Mientras aumentan las sospechas acerca del apoyo interno con que contó el secuestro de Maduro, Trump ha ordenado a la CIA archivar el prontuario contra Delcy Rodríguez. 
 Desde Mario Silva -gran propagandista del gobierno de Maduro- hasta el exvicepresidente de Chávez, Elías Jaua, criticaron todas las agachadas de la “comendadora” Delcy Rodríguez. El 23 de mayo hubo movilizaciones, aunque poco concurridas, contra las maniobras militares comandadas por el jefe del Comando Sur, Francis Donovan. Durante estas maniobras, dos aeronaves Osprey del Cuerpo de Marines aterrizaron en la embajada de Estados Unidos. El supuesto objetivo de los ejercicios era realizar un simulacro de evacuación de la embajada. Una de las protestas, convocada por el partido de centroizquierda Comunes, contó con la participación de chavistas de base. En el programa televisivo que dirige Diosdado Cabello, ministro del Interior, no pudieron bloquear la intervención de un dirigente, en el público, que cuestionó los escasos esfuerzos del gobierno por liberar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. 
 Andrés Izarra, ministro de Comunicación con Chávez y ministro de Turismo con Maduro, fue más allá y dijo que el chavismo terminó cuando su fundador murió en 2013. La periodista y exfuncionaria chavista Mary Pili Hernández le exigió al Parlamento que aclarara por qué la autorización de la maniobra militar no había pasado por la Asamblea, tal como establece la Constitución.
  Otro punto de roce es la extradición de Alex Saab. Este agente financiero de Maduro ya había estado preso y fue liberado por el gobierno de Joe Biden en un intercambio de prisioneros. Una vez libre, fuera recibido con honores y designado ministro de Industria. Delcy Rodríguez se limitó a responder que Saab es “es un ciudadano de origen colombiano, cumplió funciones en Venezuela y son asuntos entre Estados Unidos y Alex Saab”. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior y jefe del partido, Diosdado Cabello, fueron más allá - dijeron que Alex Saab usaba un documento venezolano falso y que cultivaba vínculos con “agencias” de Estados Unidos. 
 El testimonio de Saab -empresario, testaferro y ministro de Maduro- es crucial para las causas que le están armando en Estados Unidos al presidente secuestrado. 
 En el otro extremo, la oposición derechista tampoco está conforme. En Maracaibo, más de mil personas se movilizaron el 30 de mayo en reclamo de la realización de votaciones libres. 
 Dos días antes, la oposición liderada por María Corina Machado se había reunido en el exilio para firmar el Manifiesto de Panamá, que reclama elecciones libres apadrinadas por Estados Unidos.
 Sin embargo, parece que los planes de Trump son otros. Urgido de aumentar el flujo mundial de crudo para subsanar las pérdidas por la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz, a Trump poco le importa incomodar a sus amigos derechistas venezolanos. En los últimos meses, Estados Unidos levantó las sanciones contra Rodríguez y la reconoció como la única jefa de Estado de Venezuela. Esto le permitió a Venezuela a restablecer vínculos con bancos occidentales y colaborar con inversores estadounidenses interesados en explotar las reservas de petróleo. Delcy ha recibido un flujo constante de empresarios petroleros estadounidenses, acompañados por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum. En medio de tanto franeleo, no se habla de elecciones, a pesar de que Rodríguez superó el mes pasado el límite de 90 días establecido por el Tribunal Supremo de Venezuela para cubrir el puesto de Maduro de forma interina.
 El aumento de las exportaciones de petróleo -que ya superan 1.200.000 barriles diarios- está disparando el crecimiento del PBI. No puede ser de otra manera mientras los ingresos se siguen centralizando y distribuyendo desde Washington. Reuters calcula que la inflación anual para 2026 va a superar el 600 %, mientras los salarios y las jubilaciones siguen rezagados y la economía permanece dolarizada. 
 El secuestro de Maduro y la instauración del protectorado en nada han mermado la crisis humanitaria. Los balseros venezolanos fueron noticia este fin de semana cuando 16 fueron declarados muertos y 65 continúan desaparecidos después de naufragar mientras intentaban llegar a Aruba y Curazao. La mayoría tiene entre 18 y 25 años. Entre los desaparecidos hay siete niños. 
 En la zona operan bandas que se dedican al tráfico de personas y cobran entre 400 y 2.000 dólares por cabeza y las islas ahora exigen visa a los venezolanos. Aruba aún mantiene la prohibición de los vuelos directos con Venezuela. Naciones Unidas señala que, hasta febrero de 2026, solo en América Latina y el Caribe se contabilizaban casi 7 millones de venezolanos en condición de refugiados y migrantes. 
 Tampoco la situación de los presos políticos ha mejorado. Los organismos internacionales denuncian que más de 400 continúan recluidos -algunos incluso incomunicados- y que las cifras de liberaciones dadas por el gobierno están harto infladas. 
 A la crisis económica, humanitaria y política de Venezuela, el protectorado solo le ha sumado una obscena sumisión al imperialismo que ni siquiera intenta embellecer con algunos modos democráticos.

 Aldana González 
 08/06/2026

martes, 9 de junio de 2026

Mesa Redonda: Entrevista concedida por Miguel Mario Díaz-Canel al elDiario.es


Kiev lleva la guerra al corazón de Rusia


La guerra de la OTAN contra Rusia ha ingresado en una nueva fase. La intensificación de los ataques contra la infraestructura rusa de petróleo y gas fue seguida por lanzamiento de drones contra la ciudad de San Petersburgo, en vísperas de la reunión del denominado “Davos de Putin", con la asistencia de unos 20.000 empresarios, políticos y figuras públicas de más de 100 países. “Los drones atacaron infraestructuras en los distritos de Kirovsky y Krasnoselsky, así como en el puerto de Kronstadt” (RT, 4/6). San Petesburgo es la segunda en importancia detrás de Moscú, un centro industrial y turístico de primer orden y el principal puerto en el Báltico.
 En los últimos meses, drones ucranianos han atacado en repetidas ocasiones la región de Leningrado, centrándose en las instalaciones energéticas. Estos drones, cargados con explosivos, suelen llegar al noroeste de Rusia atravesando los espacios aéreos de Letonia, Estonia, Lituania y Finlandia.
 Los ataques en la profundidad al territorio ruso se han vuelto más frecuentes, desde la “Operación Spiderweb”, de junio del año pasado, que afectó a la base aérea de Belaya, en Siberia Oriental (Irkutsk), a 4.300 kilómetros del frente. La capacidad de Ucrania ha dañado a un enemigo varias veces superior en un radio muy amplio.
 El intercambio de proyectiles que surcan el aire ha eclipsado la batalla terrestre. Putin, por toda respuesta, ha lanzado una andanada de misiles de diverso porte, incluido el Oreshnik, una novedad de élite del arsenal ruso. La cúpula del Kremlin sume al enemigo en la oscuridad y el frío con el pretexto de que la infraestructura destruida está vinculada al esfuerzo militar. El carácter reaccionario de la guerra de la élite rusa es inocultable. 

 Bálticos, Nórdicos, Polonia

 La militarización acelerada del frente báltico-nórdico de la OTAN confirma que estamos en presencia, largamente, de una guerra a escala europea. Polonia lidera la carga. Su plan “Eastern Shield” prevé fortificaciones masivas en la frontera con Rusia y Bielorrusia, sistemas de vigilancia avanzados y una expansión acelerada de capacidades militares. 
Polonia acaba de anunciar la histórica compra de 146 vehículos blindados, por un total de 2.000 millones de dólares. “Además de vehículos blindados, Varsovia ha estado adquiriendo tanques surcoreanos K2 Black Panther, obuses K9 Thunder, sistemas de cohetes HIMARS de Estados Unidos y cazas furtivos F-35” (sociedademilitar.com). Polonia está trabajando para aumentar su gasto militar hasta el 5% del PBI, posicionándose como “baluarte” del flanco oriental. 
 Ejercicios como los de la brecha de Suwałki, uno de los puntos geopolíticos y militares más sensibles del mundo, que corresponde al tramo fronterizo entre Polonia y Lituania, han aumentado escalonadamente. Esta estrecha franja apretada entre el enclave ruso de Kaliningrado y Bielorrusia, es el único corredor terrestre que conecta a los tres países bálticos con el resto de la OTAN. 
 Los Estados Bálticos han elevado drásticamente el gasto en defensa, conscripción regional. Se centran en guerra asimétrica, drones, ciberdefensa y fortificaciones, mientras acogen de forma rotativa a fuerzas aliadas. Su vulnerabilidad geográfica los convierte en el punto más caliente. Los nórdicos, con Finlandia y Suecia ya plenamente integrados en la Alianza, marcan un cambio tectónico. Finlandia aporta profundidad estratégica y una artillería formidable; Suecia, tras décadas de neutralidad, acelera adquisiciones (buques, misiles, artillería) y eleva su presupuesto militar hacia el 3% del PBI. Noruega y Dinamarca incrementan presencia en el Ártico y el Alto Norte, con énfasis en submarinos, patrulla marítima y capacidades antiaéreas. Distintos ejercicios integran a estos países en maniobras multinacionales de gran escala. La actividad es frenética: en 2026 se suceden ejercicios como Ramstein Flag (aéreo), Steadfast Dart y el paraguas Sword 26, que despliegan decenas de miles de efectivos, vehículos, drones y sistemas de IA a lo largo de miles de kilómetros desde el Alto Norte hasta Polonia. Gotland, la “isla llave” sueca, se fortifica como avanzada contra Kaliningrado. Este rearme no es mera “disuasión defensiva”: representa la militarización agresiva de la OTAN, que cierra el cerco estratégico alrededor de Rusia y destruye cualquier ilusión de zona tapón pan-regional que Moscú pudiera haber imaginado desde el Ártico hasta el Báltico. La presencia de Finlandia y Suecia en la Alianza convierten el Báltico en un teatro hostil para la flota rusa, mientras Polonia y los bálticos crean una pinza que complica cualquier maniobra rusa hacia el oeste. 
 “Cualquier conflicto directo entre Moscú y la OTAN podría comenzar en los tres estados bálticos, considerados difíciles de defender dada la proximidad de Rusia y la lentitud con la que la alianza está reforzando sus defensas en el flanco oriental”, apremia el Financial Times (4/6). 
 Moscú responde con su propia actividad (ejercicios Zapad), pero enfrenta una correlación de fuerzas cada vez más desfavorable en su “patio trasero” inmediato. Este ciclo de acción-reacción eleva el riesgo de escalada inadvertida: un incidente en Suwałki, Gotland o los cables bálticos submarinos podría convertirse en pretexto para un choque generalizado. En resumen, el flanco báltico-nórdico ya no es un teatro secundario. Se ha convertido en el nuevo centro de gravedad de la guerra 

 Putin en la encrucijada

 Un reciente análisis publicado en “Russia in Global Affairs”, una de las principales revistas rusas de política exterior, concluye que los objetivos militares de Putin se han vuelto inalcanzables. El informe es interpretado por muchos como una nueva señal de la creciente disidencia dentro de la élite política rusa. El autor del texto, un reputado académico, sostiene que la ayuda militar occidental sostenida a Kiev impide que Rusia pueda superar a Ucrania en gasto e inversión en equipamiento y tecnología militar. Al mismo tiempo, argumenta que los esfuerzos de movilización ucranianos están logrando compensar eficazmente las limitaciones del sistema de reclutamiento ruso, más restringido: “La guerra se libra entre adversarios de similar nivel. Históricamente, este tipo de guerras rara vez han llevado a la destrucción total de uno de los bandos”, cita el Washington Post (3/6). "Liquidar al régimen antirruso", continua “es prácticamente imposible sin una ocupación militar total de todo el país durante un largo periodo. Para Rusia, esto es técnicamente imposible”. 
 El Kremlin busca desesperadamente recuperar la iniciativa ante una campaña de combates veraniega que se perfila más complicada. Los ataques con drones ucranianos de alcance medio están generando graves alteraciones en las redes logísticas y las principales rutas de suministro rusas a lo largo del corredor terrestre que conecta a Rusia con la península de Crimea a través del sur de Ucrania ocupada. 

 Camilo Márquez
 08/06/2026

lunes, 8 de junio de 2026

"Albania no está en venta": protestas contra los negociados inmobiliarios del clan Trump


Los proyectos son una gran amenaza ambiental. 

 Albania se vio sacudida esta semana por masivas protestas contra el desarrollo de dos proyectos turísticos sobre la costa del Mar Adriático, que afectarían severamente el ambiente. Una de las compañías involucradas, Affinity Partners, pertenece a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump, y lobista de su gobierno, al punto de haber participado en las negociaciones con Rusia para tratar de alcanzar una tregua en Ucrania. 
 "Albania no está en venta" y "Revolución flamengo" son algunas de las consignas que levanta el movimiento de lucha, la última de ellas en referencia a una de las especies protegidas que corre peligro por el desarrollo del complejo turístico en la costa de Zvernec. La otra obra está planeada sobre la isla de Sazan, que supo albergar una base militar. 
 El gobierno albanés, comandado por Edi Rama (del Partido Socialista, heredero del viejo régimen que cayó en 1991), intenta ser un catalizador en la región de la inversión extranjera en el sector turístico. Defiende con ahínco los proyectos en curso y exhorta a la población a no recibir con "hostilidad" la inversión extranjera, en momentos en que el país se candidatea para ingresar a la Unión Europea. Casualmente, esta semana visitó Albania el titular del Consejo Europeo, Antonio Costa.
 Las actuales movilizaciones son las más importantes desde aquellas que estallaron en 2022 contra un vertiginoso salto en el costo de vida, tras el estallido de la guerra en Ucrania, que elevó el precio de los combustibles y alimentos. 
 Los manifestantes denuncian tanto el impacto ambiental como la falta de transparencia del proceso. El gobierno asegura que el proyecto sobre la costa de Zvernec se basa en una operación entre privados, pero lo cierto es que, tras la caída del viejo régimen socialista, en 1991, se inició un opaco proceso de privatización masiva de tierras públicas que benefició a oligarcas y grandes grupos económicos. 
 En 2025, Edi Rama consiguió su reelección como primer ministro tras una elección en que el PS obtuvo 83 bancas de un total de 140. En segundo lugar quedó el Partido Democrático, con 50 bancas, una fuerza conservadora que en teoría apoya las protestas actuales, pero que es cuestionada por sectores juveniles y ambientales ubicados más a la izquierda. 
 En el caso del yerno de Trump, el repudio que causó su intento de construir un gran hotel turístico en Belgrado, capital de Serbia, lo obligó a retirarse del proyecto. Los albaneses podrían, ahora, asestar un nuevo golpe al clan de negocios del presidente norteamericano, que en Gaza, Europa y donde sea combina el desenvolvimiento de las políticas imperialistas con sus propios negociados inmobiliarios. 

 Viva la lucha del pueblo albanés. 
 Prensa Obrera

domingo, 7 de junio de 2026